Mientras escribimos éstas líneas [4 de marzo de 2016], las herramientas de medición del tráfico en Internet con las que trabajamos nos dicen que en las últimas 24 horas «abogados en Madrid» ha sido tecleado tal cual como criterio de búsqueda en Google 481 veces desde Madrid ciudad sin contar área metropolitana o conurbaciones. Si sumáramos las búsquedas realizadas en otros municipios cercanos (Leganes, Getafe, Móstoles, Alcobendas…) y si añadiéramos otros términos de búsqueda similares como por ejemplo: «abogado Madrid» (1387 búsquedas/últimas 24h desde Madrid Ciudad) ó «abogados de Madrid» (2812 búsquedas/últimas 24h desde Madrid Ciudad) o incluso «derecho de familia» (534 búsquedas/últimas 24h desde Madrid Ciudad)… el resultado es que descubriremos miles y miles de personas en Google haciendo búsquedas sobre abogados solo en el área de Madrid en apenas un día.

Sucedería lo mismo, proporcionalmente a su tamaño, con cualesquiera otras ciudades o áreas que hiciéramos la prueba. Sin ir más lejos, en las últimas 24 horas [ del 3 al 4 de marzo de 2016] se ha repetido 5557 veces la búsqueda «abogado Valencia» en toda la Comunidad Valenciana. Este ejemplo, tomado de una muestra totalmente aleatoria, demuestra que:

  • es cierto que el mundo se mueve en Internet, también el del asesoramiento jurídico
  • el volumen de búsquedas tiene dimensión como para justificar que un despacho de cualquier tamaño y especialidad invierta esfuerzos en estar en Google para aparecer como resultado en esas búsquedas.

Primera conclusión que podemos sacar ya en este artículo: un bufete de abogados/despacho/ejerciente tiene que estar donde están buscándolo, y ese sitio es Internet. Por lo tanto, aquellos despachos que desprecian la necesidad de construir una identidad digital se están quedando fuera del espectro en el que se mueven sus potenciales clientes. La clave es programar muy bien cómo tiene que ser esa identidad digital.

 Cómo destaca un bufete de abogados en Google

Básicamente, lo que nos condiciona el aparecer antes en los resultados que arroja Google es el posicionamiento SEO (Search Engine Optimization). Para no aburrir con tecnicismos innecesarios, se trata de construir a nivel técnico nuestra web, de acuerdo a unos parámetros y requisitos que impone Google. En tanto que más nos acerquemos a ese canon ideal de Google, mejor valorados seremos y más arriba estaremos en los resultados de búsqueda. Por ejemplo, un blog bien desarrollado a nivel informático y bien trabajado a nivel periodístico es una de las debilidades del último algoritmo Google. Es una explicación reducida porque intervienen otros factores como tráfico en la web, tiempo, actualizaciones… pero es una explicación correcta para que avancemos en la comprensión del argumento.

Ahora bien, supongamos que tenemos una web moderna, con un SEO casi perfecto, recién hecha (y pagada). Desde el primer día no va a salir en la primera página de resultados. Hay muchas más páginas bien hechas y con SEO correcto y en la primera página cabe lo que cabe. ¿Qué hacemos para no perder esa oportunidad de miles de personas buscando asesoramiento jurídico? Publicidad en Google. Es el camino más corto al rendimiento de todo el esfuerzo que hemos hecho para estar en Internet. Si ponemos un anuncio en Google vamos a salir miles de veces en la primera página, en los anuncios que se muestran a la derecha o mejor aún, sobre los resultados de la búsqueda.

Por antigua, fea u obsoleta que sea nuestra web, vamos a aparecer en los puestos de honor. Otra cosa será la impresión que lleve el cliente cuando haga clic en el anuncio y vea una web desastrosa… entonces no habrá servido para nada y habremos perdido el dinero de su visita porque Google cobra por el clic que se hace sobre el anuncio.

Cómo funciona la publicidad en Google

Ya tenemos claro que hay miles de personas buscando servicios jurídicos en sus respectivas ciudades, pueblos, regiones… en todas partes. Ya tenemos claro que para que nos vean tenemos que estar en Google y que tenemos que aparecer bien temprano. También tenemos claro que anunciarse en Google es la forma más rápida de estar en la primera página de resultados bastantes veces. Muy bien, estarás pensando -Cuéntame cómo funciona-. La publicidad en Google es un tipo de publicidad que se llama CPC (Coste por Clic). Esto significa que tú no pagas por las veces que aparece tu anuncio sino por las veces que alguien hace clic sobre él. Otra característica es que solo pagas por lo que consumes y no por lo que estimas. Por ejemplo, si asignamos un presupuesto mensual de 200 € y la gente hace clic por valor de 84 €, no pagaremos 200 € sino solo esos 84€.

Ahora bien, no es lo mismo anunciar un despacho de abogados que una fábricas de células fotosensibles, ya que de éstas, pocas habrá anunciadas en Google, pero despachos de abogados en tu zona hay muchos. No pasa nada. Sigue siendo efectivo. Lo que pasa es que por la ley de la oferta y la demanda, si hay una palabra «abogado en Lugo», «bufete de abogados en Barcelona»… que recibe muchos anuncios, el coste de esos criterios de búsqueda será mucho mayor que el de «mono ignífugo en Soria». Al abogado cada clic le supondrá un coste mucho mayor porque hay muchos más pujando por ese término.

La clave está en el estudio previo de los términos que vamos a cotizar. ¿Me anuncio como «abogados en Salamanca» ó rompo la baraja con algo tipo «divorcios en Salamanca»? Tendrías que saber cómo cotizan ambos tipos en esa ciudad, cuánta gente busca uno u otro término, cuántos otros se anuncian allí con cada criterio de búsqueda, o mejor todavía qué otras opciones hay. Tranquilo, no te devanes los sesos. Te va a ser imposible descubrir todo eso tú solo. Para eso, entre otras cosas trabajamos en una agencia de marketing jurídico para despachos, bufetes y abogados. Los profesionales te ayudarán a escoger la mejor manera de mostrar el anuncio de tu despacho, con una adecuada selección de las palabras clave, la implantación geográfica, el presupuesto orientativo, el tono y estilo del mensaje… Esto de anunciarse en Google no es meter dinero a “cascoporro” sino definir bien una estrategia que además enlace con la de contenidos de la web, las Redes Sociales… El marketing es todo lo que hacemos para dar a conocer la firma.

Podemos decir que nos viene mejor o peor hacer la inversión, pero de lo que no cabe duda es de que es interesante por el potencial demostrable de búsquedas.

Una vez tengamos el anuncio funcionando, hay que tomar en cuenta el diseño de una landing page, una página concreta dentro de nuestra web, y no la web en sí misma. Esto es así porque si anunciamos «abogados tráfico en Sevilla» quien haga clic sobre el anuncio no quiere ver la portada del despacho y ponerse a buscar en áreas de práctica dónde está tráfico sino aterrizar directamente en una página donde rápidamente le dicen: –¿Has tenido un accidente? no nos pagas hasta que cobres tu indemnización, rehabilitación gratuita y haznos llegar tus dudas, la primera consulta es gratis- por ejemplo. Da igual la cantidad de visitas que llegan a la web. Lo que hay que conseguir es que venda. En Internet, ser concretos es vital. Hay que dar lo que la gente quiere lo más rápido posible.

Por eso, nosotros para predicar con el ejemplo vamos a dar por cerrado éste texto. Hay más aspectos en esto de anunciar un bufete de abogados en Google, pero su transversalidad hace aconsejable dedicarles un nuevo artículo más adelante. En esta ocasión, nos conformamos con que tú, letrado, hayas encontrado útiles las cifras que te presentamos y argumentadas las estrategias que planteamos. No obstante, si quedare alguna duda aquí nos tienen.


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