Cualquier elemento tecnológico es presa del desarrollo y tiene un ciclo de vida muy corto. Muy a menudo ocurre que invertimos una suma de dinero en el último modelo de móvil, portátil, automóvil… y en pocos meses ya existen nuevos formatos más atractivos, más rentables, eficientes… que el nuestro.

Una página web, como hija de la tecnología, también sufre ese ciclo vertiginoso que el desarrollo de nuevos formatos de navegación, nuevos lenguajes de programación, nuevos puntos de interés en Internet, le imponen.

Nuestra experiencia, y las de todos aquellos que comparten nuestra apasionante labor, nos dice que una página web debe replantearse cada dos o tres años. ¿Por qué? Durante el periodo descrito, sus clientes más fieles, los esporádicos y los potenciales han tenido tiempo de sobra para conocer todas las secciones de su página.

Paulatinamente, se ha podido ir produciendo una pérdida de interés en las visitas. “Siempre que entramos vemos lo mismo” puede decir un posible internauta. Esta realidad tiene aspectos muy negativos. Por ejemplo: ¿qué pasará si un día usa su portal para comunicar un aviso importante, (cierre por vacaciones, contratación de un nuevo gerente, nueva hoja de tarifas…) y desea que sus clientes la vean?

Que se verá obligado a avisarlos telefónicamente o por otro medio porque ya nunca entran a la web, o peor incluso, dará por conocida la información cuando realmente no está ocurriendo.

Una nueva imagen. Cambiar los elementos, mejorarlos y presentarlos de manera más efectiva. Publicar el material, los casos de éxito recopilados durante los últimos dos años. Son acciones encaminadas a poder comunicar a todos sus visitantes un mensaje de lanzamiento: Publicamos nuestra nueva web.

Igualmente importante, es el mensaje que transmitimos a nuestros clientes: Somos una empresa que apuesta por la modernización de nuestras estructuras. O lo que es lo mismo, si estamos a la última en diseño de nuestra página web, lo estaremos también en el trato de nuestro producto o servicio.

Una imagen en Internet deja una huella imborrable en el Internauta. Así, una empresa veterana puede dar una imagen actual en la red, merced a una página a la última. Y al revés, una empresa joven, puede dar la impresión de ser una vetusta organización por no renovar el diseño de su página.

 

¿CÓMO SE SI MI PÁGINA ESTÁ DESFASADA?

A continuación le vamos a definir algunos elementos de su página web para que pueda reflexionar sobre ellos y tomar la decisión de si estamos o no “a la moda” en el universo On Line.

Su web estará usando tecnología y aspecto de hace cinco años si:

> Su web presenta una animación como portada.

> Al abrir su página se ve una barra de progreso de 0% a 100% que tienen al visitante esperando.

> Hay una música de fondo que salta al abrir. Se puede ofrecer como cortesía, pero nunca imponerla.

> Sitio completamente animado y casi sin texto.

> El texto de su web no se puede seleccionar con el ratón para por ejemplo copiarlo.

Si alguno de estos criterios se da en su página web actualmente, ha de saber que su web es obsoleta. No solo en parámetros estéticos (que son razón suficiente si su web es representativa o peor aún comercial) sino en técnicos. Así, puede plantearse renovar su web a partir de ese criterio.

Le invitamos a la reflexión. Si quiere tener éxito en su negocio, desde la perspectiva del internet, contar con una página web que trabaje a favor de su empresa y no en contra… es hora de rediseñar su página  web y comprobar los beneficios inmediatos.